Paz Martínez- En son de paz

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Dos balcones y una canción desesperada

Analia Isabel Kozur (Argentina)

                                      Dos balcones y una canción desesperada

Eran dos balcones destinados a conocerse. Se encontraban en la misma calle y claro está, que no eran del mismo edificio. Nunca se habían visto. Uno era panzudo de aspecto severo con un escudo enorme en el chaflán, de añejada edad, que se extendía desde toda su fachada con sus cristales relucientes, donde el sol sin permiso fisgoneaba todo el lugar, se metía hasta las habitaciones y la cocina y rebotaba en los espejos para quedarse allí toda la mañana. Algunos dicen que fue testigo de la historia, con sus macetas naranjas colgadas y sus rejas doradas, otros dicen que fue el cómplice de engaño y de amores, pero con la pandemia el balcón se había transformado en oscuridad y soledad.Él otro era completamente diferente; de cemento recto y pintado de gris plomo, con una pequeña puerta corrediza enmarcada, de aluminio, que se abría jovial todos los días, ubicado en el cuarto piso de un edificio muy moderno lleno de luces.

Cuando la cuarentena llegó a Buenos Aires todos nos sorprendimos y de aquel balcón tan moderno, sonó el himno Nacional. El otro balcón, que no era sordo se abrió por completo y el sonido de las primeras estrofas le fue quitando el polvo que se desprendían de su corazón. Esa canción atravesó un silencio que solo se rompe cuando uno se va para siempre o cuando uno regresa a la casa materna para besar a la madre. Todos aplaudimos al entonar “o juremos con gloria morir”, como si no fuera a haber un mañana o no existiera otra canción.

Y al día siguiente, y al siguiente la misma marcha patriota con sus nueve estrofas de ocho versos. El balcón antiguo esperaba con ansiedad que llegara la hora para dejarse llevar por aquella melodía tan bella. Así fue que se enamoró perdidamente de aquel joven.

Eran una combinación perfecta aquellos balcones, porque eran semblanza y costumbre, alegría y ceremonia. Desde mi cuarto veía al resto de los otros balcones y podía sentir como todos se unían a la fiesta, pero el oligárquico dorado solo escuchaba, se abría y se cerraba en las noches, en un ritual perfecto.

El espectáculo ya no sucedía y solo a veces el balcón más joven se asomaba para encontrar alguna respuesta a su mensaje de amor. Los otros balcones dejaron de mirarse y continuaron con su vida. Estaba más que claro que el balcón ornamentado era estricto y el otro más joven, solamente quería disfrutar y recordar que eran libres a pesar del encierro. La bulla dejo de notarse en los pequeños anfiteatros colgados de los edificios y la gente salió a las calles a reclamar por la libertad.

Una noche desde el balcón más antiguo se asomó un hombre y con su sombrero negro y entonó una canción desespera, incluso más desesperada que las que se pudo haber escuchado, hizo una reverencia inclinando sus manos y se despidió. Algunos dicen que ese departamento este deshabitado desde hace más de veinte años y que el balcón enamorado insistió tanto en la pandemia con su melodía que hasta los fantasmas salieron por última vez a escucharla.

Sobre la autora:
Soy docente.

Quinta mención en el festival de Vinart Fest, 2020.(España)

Mención de honor en el 66 º Concurso Internacional  De Poesía y Narrativa, Premio a la Palabra 2019 (Argentina).

Finalista en la quinta edición del certamen de relato corto, bajo el título ‘Erótica rural’.2020, con el cuento “La araña galponera”( España).

Finalista del v concurso de poesía “Tu concurso literario el invierno 2020” y participante que integra la antología “Amanecer” con la poesía, El color del invierno.(España)

Antología 2019, Taller Literario Sueños y Letras, Ciudad Jardín. (Argentina)

Cuarta mención en poesía el concurso internacional XII Encuentro de poesía y cuento premio José Carlos Capparelli.2020.

Publicación en revista Anuket, elegida para incorporar a la Revista que se publicará en el mes de Octubre del 2020 una poesía. (Dos Eros).

Finalista en la convocatoria de Poesía 2020 que organizó el Grupo Cultural Atlántico con motivo de su primer aniversario, con el poema; “Hay un aún”.

Segundo puesto en el concurso literario “concurso de relatos y poemas «letras con morriña» 2020 (argentina)

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